viernes, febrero 03, 2012

Sonidito

Acuarela sencilla de mancha mordaz,
baila sobre la manita atiborrada
de cuanta sonrisa ajena se va.

domingo, octubre 02, 2011

Siete Odas Cortas

Distancia

Olor compuesto de medidas perfectas:
lágrimas azules horizontales,
oblicuos soles maternales,
al centro la voz de una vela.

Cuerda Floja

Cuando el amante viró la esquina,
un amigo de lo ajeno lo asaltó.
"...llevo unas medias rotas, panita"
"No importa, compañero," sentenció.
"Solo quiero que me devuelvas algo mío."
El silencio de la amante enviudada
quebró el cuarto de hotel donde ya no esperó.


Dependencia

Deslizaba sus brazos por la roja espera,
y la luna la acompañaba sorda;
cada dedo desprende la sentencia negra.
Así vive: engullendo sola
el dolor circular de permitirse ser.


Lazos verdes de cumpleaños

Una semilla ha muerto.
¿Dónde cayó su suerte?
En unos meses lo sabremos.


Cangrejo añejo

Mameluco trozado por soles veraniegos
me recuerdan cangrejos playeros.


Punto de cruz

Abrigo de hogar de costura alternadas,
unas se cuentan con hilo y otras con lana,
puntada a puntada, se sella la sarta.
Una fila más y otra hacia atrás,
nunca se empieza nada sin regresar,
aunque toque a veces desarmar.

Atención permanente

En enero, ya es tarde para las inscripciones
en febrero, se está a la espera del amor
en marzo, los lugares femeninos son inevitables
en abril, cúbrete la cabeza y anda poco a pie
en mayo, maternidad celebrada
en junio, la paternidad tampoco aguarda
en julio, cualquier gato es beatificado
en agosto, se llega a sombra
en septiembre, se juntan el hambre y la necesidad
en octubre, las estrellas indican paz
en noviembre, la muerte se engalana
en diciembre, la vida comienza a pensar.

miércoles, julio 27, 2011

El deber

El deber, el deber... ¿dónde puse el deber? Tal vez, se quedó varado en la lancha de algún pescador que moja sus sueños mientras el resto del planeta derrumba árboles para elaborar informes financieros. Ya sé. Está decolorando algún uniforme verde oliva, cuando se arrastra en las cruentas aguas de la patria. No, no, no. Puede ser que cambió de dirección y no me lo contó. Deber, deber, hoy acurrucó sus sienes en un ovillo verde y se convirtió en "adeudar, adeudar". Ya no existes deber sino solo en el lado izquierdo de una contabilidad. Ahí te veo. Tomo tu división y la inhalo fuerte; ahora los números que gimen de frío: los bebo; continúo con tu título "caja general" y la aplasto. Deber, quedas tú. Te limpio cuidadosamente de tanto polvo amargo, unto saliva en tu revés, lo pego en mi frente. Camino directo a mi hijo, restregamos nuestras frentes y sacamos colores cálidos... vamos con mi esposa, sacudimos nuestras cabecitas juntos. Deber, deber, nuestro deber está adentro y no en los libros.

martes, julio 05, 2011

Oquedad marítima

Besos servidos en copas de vino
a despertar vienen camas vacías,
trajes atorados y espejos rotos.
Yace angustiado un palomo vestido.

Un grito a medianoche
vela la suerte imprecisa
de otro sueño atrasado:
claveles blancos de antaño.

Estas noches, mares de muertes y brazos abiertos,
tantos nombres colgados en dedos y anzuelos.

Un augurio empedernido,
distinto y sombrío del cielo.

Caricia corriendo entre sus camas de espinas.
Agua dulce de mares sorbidos entre sábanas.
Deseo inasible, deseo cruento paraíso
con una manzana flotando entre las ramas de un árbol
y unos pies y sus graves cadenas, norma del infierno.

De un lado la vida y del otro, silencio...
liencillos blancos que abrazan tus espaldas amarillas.

Tengo fe en ti, figura y palabra;
pintar es más fácil que sober tus horizontes:
¿en dónde brilla el rostro de tu sombra huida?
¿en tus dedos o en mi mirada o tu pecho tan suave y tan árido?

Sucumbir.

Hoy lo hice... quise quedarme entre tus brazos
y dormirme hasta que el polvo se lleve mis huesos.

Olas

¿Cuántas olas se quedan cantando en tus párpados?

Esta noche había visto el perfil de tu costa, tejiendo odio y desolación entre tus ojos.

Niña, quizá no deba hablarte de esto, no debo ahogarme en ese mar; descanso al pie de los acantilados que te rechazan.

A los lejos, cardúmenes mueren desesperados en tus orillas y retornan los pescadores con las redes vacías.

Tomarte en una copa podría intentarlo, ¿beberé tus lágrimas?

No. No.

Sigues siendo el canto de una sirena ahogada entre tus espumas.

Distancias Azules

Sobre tu campo de poros
derramaré viento y soles;
me enterraré, boca al cielo,
con ciego grito...

Vaciaré de azul tus ansias
en mi rostro de colores,
labrado por esos tiempos
que aún no se conocen.

Soñaré palpando abismos
con las dagas de la noche...

Viejos pasos soplarán
los caminos que se toquen
con antorchas sollozantes.

Consumiendo los reproches
de la soledad taciturna,
arderán cuando los toque
la ceguera de las almas.

Son sonidos de fantoches
con los párpados vacíos:
aunque del fuego retornen,
no habrá amor que nos llame,
nos dejarán los dolores,
y cada día verán mañanas
sonando en los caracoles.

martes, marzo 29, 2011

CAE NOCHE


  • En el límite de la lluvia duerme

  • el arrepentimiento, de seguro,

  • ultrajado por las penas azules

  • ancladas en tus ojos marrones:

  • que esta noche copulen nuestros versos

  • entre el fango de nuestras soledades.