La ciudad llora luces oscuras
cuando el viento es un pecho de rosas
segadas entre quebradas púrpuras
que la luna no quiere en su cuna.
viernes, diciembre 18, 2009
Soneto de la Ciudad(anía) Maldita
A veces verdad, a veces mentira.
El sueño de esta ciudad nos mira;
unos la cantan, la miman, la sueñan...
otros la apagan, la zurran... degüellan.
Tu traje de noche no es mi verdad:
yo vengo de lejos, tu historia va
entre ladrones de estrellas, tus presos
lucen ratones, esquinas y ecos.
Por tu boca, viento helado enrojece
en las rosas que se abren en los pechos
que riegan sus pétalos somnolientos.
Ciudadanos: han perdido su suerte
ya que al fondo aún caminan yerros
hallados adoloridos, bebiendo.
El sueño de esta ciudad nos mira;
unos la cantan, la miman, la sueñan...
otros la apagan, la zurran... degüellan.
Tu traje de noche no es mi verdad:
yo vengo de lejos, tu historia va
entre ladrones de estrellas, tus presos
lucen ratones, esquinas y ecos.
Por tu boca, viento helado enrojece
en las rosas que se abren en los pechos
que riegan sus pétalos somnolientos.
Ciudadanos: han perdido su suerte
ya que al fondo aún caminan yerros
hallados adoloridos, bebiendo.
Cuasi-Romance del Amigo en el Camino
Amigo que caminas
a orillas de los ríos,
recuerda que no andas
a pie sino sobre hilos.
Tus pasos van temblando:
no buscas ser diluido;
te besas con las hierbas
y vuelas con los grillos.
Raíces en tus manos,
son mapas muy antiguos,
señalan esa cama:
parece remolinos
de un mar que abraza cálido.
Te acuestas abatido
y miras las estrellas,
¡ahora eres un niño
que viaja con sus sueños!
Así armas tu camino,
amigo que caminas;
descansa hoy conmigo:
mañana los desiertos
verás que son mil ríos,
olores que navegan
cruzando los oídos.
La danza, caminante,
en busca de su nido,
indica la montaña:
subamos en los grillos
y demos pasos firmes.
Por lejos que hayan ido,
los sueños no son sueños,
simúlanse perdidos...
Anda, no hagas caso;
quedate muy tranquilo:
señales son bien claras
que siempre estoy contigo.
a orillas de los ríos,
recuerda que no andas
a pie sino sobre hilos.
Tus pasos van temblando:
no buscas ser diluido;
te besas con las hierbas
y vuelas con los grillos.
Raíces en tus manos,
son mapas muy antiguos,
señalan esa cama:
parece remolinos
de un mar que abraza cálido.
Te acuestas abatido
y miras las estrellas,
¡ahora eres un niño
que viaja con sus sueños!
Así armas tu camino,
amigo que caminas;
descansa hoy conmigo:
mañana los desiertos
verás que son mil ríos,
olores que navegan
cruzando los oídos.
La danza, caminante,
en busca de su nido,
indica la montaña:
subamos en los grillos
y demos pasos firmes.
Por lejos que hayan ido,
los sueños no son sueños,
simúlanse perdidos...
Anda, no hagas caso;
quedate muy tranquilo:
señales son bien claras
que siempre estoy contigo.
martes, agosto 18, 2009
Desangrarse
En la noche, la luna canta presagios:
helada, helada como ella sola.
Morir, morir en sus labios,
herido por las palabras de mi sino...
Al final del día, la muerte
sorbió un último beso de mis labios...
helada, helada como ella sola.
Morir, morir en sus labios,
herido por las palabras de mi sino...
Al final del día, la muerte
sorbió un último beso de mis labios...
domingo, junio 21, 2009
Elegía Ante Mi Muerte
No dejes que haya paz en mi tumba:
Que los gorriones bañen con sus cantos
mi verde mortaja, y que la lluvia
moje mi rostro cuando duerma triste.
Que de los árboles caigan los sueños
y entretejan el perfume que bailará
en los amaneceres y en las tardes;
Así, solo así, quedarán mis dedos
enraizados en todos tus recuerdos.
Que los gorriones bañen con sus cantos
mi verde mortaja, y que la lluvia
moje mi rostro cuando duerma triste.
Que de los árboles caigan los sueños
y entretejan el perfume que bailará
en los amaneceres y en las tardes;
Así, solo así, quedarán mis dedos
enraizados en todos tus recuerdos.
viernes, mayo 08, 2009
Canción de Ronda
jueves, mayo 07, 2009
Romance De La Corta Ausencia
Tendidos en nuestros lechos,
abrazamos gotas frías,
-que lejos llevan arroyos-
hasta alcanzar lozanías
de manos que lloran gestos
por cruda y ausente envidia,
que muere y matar no deja
entre arboledas perdidas.
abrazamos gotas frías,
-que lejos llevan arroyos-
hasta alcanzar lozanías
de manos que lloran gestos
por cruda y ausente envidia,
que muere y matar no deja
entre arboledas perdidas.
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